sábado, 11 de octubre de 2008

LA ESCUELA DE LAS AMERICAS

La escuela de las América.

La escuela de las América nace en Panamá con el firme objetivo de capacitar al personal militar de los países latinoamericanos, para hacer frente al auge de los que los estados unidos de Norteamérica denominaba la plaga para el mundo como lo era el comunismo, un tipo de ideología que contrastaban si se quiere con la política estadounidense dentro de la región.

La instrucción impartida en esta escuela sirvió de puente por decirlo de alguna manera para instaurar en países de América latina, regimenes de represión, dictatoriales que le causaron la muerte a miles de personas en este continente, ayudaron también al derrocamiento de gobiernos constitucionalmente electos por el voto popular como lo fue en el caso de el derrocamiento de salvador allende. Y la posterior imposición de augusto pinochet como presidente en chile.

Esta escuela que no hasta mucho tiempo estuvo si se quiere desarticulada o fuera de servicio por decirlo de una manera mas sencilla, hoy y en pleno siglo XXI y cuando América latina parece haberse levantado decidido en búsqueda de cambios profundos en su estructura política, esta escuela vuelve a aparecer en el escenario mundial, como una escuela que bajo la vieja doctrina de lucha por la democracia y la libertad, busca volverle a ser frente al llamado comunismo de corte populista. Como otrora lo había hecho en los años 40 cuando bajo la premisa de “América para los americanos y guerra al comunismo” capacitaba militares para frenar cualquier tipo de cambio social y político que contrastaran con la política estadounidense dentro de la región latinoamericana.

Pura coincidencia o será cierto que la vida es un ciclo y que todo lo hecho por el hombre sea bueno o sea malo tiende a repetirse, indistintamente la situación política y los tiempos en que estos se den.....

O realmente lo que busca esta escuela es la de influenciar, contratar, oficiales para que estén bajo los servicios de los intereses estadounidenses aunque parezca una vil mentira, esto parece acercarse a la pura y mas cruel realidad, y los hechos de nuestra historia así lo corroboran, durante mas de cincuenta años nuestro continente estaba secuestrado por oficiales capacitados, entrenados, en las aulas de tan triste y celebre escuela y sumergieron a muchos países latinoamericanos en procesos sangrientos y de represión y se subordinaron a los interés norteamericanos.
Serian estos los paladines de la salvaguarda de la democracia y la libertad en América latina:
General Manuel Noriega, responsable de un gobierno militar en panamá, y antaño colaborador de la CIA, actualmente en prisión de los estados unidos por su estrecha relación con el narcotráfico;
General Hugo banzer, responsable del sangriento gobierno militar de Bolivia en 1971 y de la consiguiente dictadura, que duró hasta 1978, admitido en 1988 en el hall of fame (literalmente, 'salón de la fama') de la escuela;
Roberto d'aubuisson, graduado en 1972 y justo después parte del servicio de inteligencia de el salvador, acusado como líder de un escuadrón de la muerte entre otros delitos;fundador del partido alianza republicana nacionalista (arena), principal partido de derecha en el salvador.
General Héctor gramajo, ex ministro de Guatemala, autor de políticas militares genocidas en los años ochenta;
General Roberto Eduardo viola promotor de un golpe de estado en argentina en 1976;
Leopoldo fortunato galtieri, precursor de la guerra de las Malvinas (1982), líder de la junta militar de argentina en que supervisó desde 1981, los dos años finales de la «guerra sucia», donde se torturaron decenas de miles, quizás más de 100.000 personas, y posteriormente unas treinta mil de ellas asesinadas y desaparecidas por su supuesta o no disidencia con el régimen;
General Guillermo Rodríguez, responsable del golpe de estado de 1972 a 1976 de ecuador;
Vladimiro montesinos, abogado, militar, colaborador inicial de la CIA, responsable durante el polémico gobierno de Alberto fujimori del servicio de inteligencia de Perú, acusado de represión política, incitar un golpe de estado y de amasar una gran fortuna por sus estrechas relaciones con el narcotráfico. También es conocido que montesinos como asesor de fujimori regento y aplico las doctrinas de la escuela de las América para el control de masas. Fue el nexo entre el gobierno de estados unidos y fujimori para obedecer las ordenes dictadas por el gobierno norteamericano;
Santiago martín Rivas, agente de inteligencia y jefe del grupo de aniquilamiento «colina» que realizaba asesinatos y actos de guerra sucia, dentro de la estrategia de guerra de baja intensidad desarrollada durante el gobierno de Alberto fujimori por encargo del gobierno de estados unidos y supervisada por Vladimiro montesinos torres;
Serán también los defensores de los derechos humanos......los personajes antes mencionados creo en mi parecer que no pero son el fruto palpable de tan maravillosa instrucción militar que se imparte en la escuela de las América.

JOHAN KLEEBANK.
SECCION B
ADMINISTRACION DE DESASTRES.

viernes, 3 de octubre de 2008

RESUMEN DE LAS TACTICAS DE COMBATES DE MAO TSE TUNG

ESTRATEGIAS Y TACTICAS
Mao Tse Tung
PRINCIPIOS MILITARES
He aquí nuestros principios militares:
1. Asestar golpes primero a las fuerzas enemigas dispersas y aisladas, y luego a las fuerzas enemigas concentradas y poderosas.
2. Tomar primero las ciudades pequeñas y medianas y las vastas zonas rurales, y luego las grandes ciudades.
3. Tener por objetivo principal el aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo y no el mantenimiento o conquista de ciudades o territorios.
El mantenimiento o conquista de una ciudad o un territorio es el resultado del aniquilamiento de la fuerza viva del enemigo, y, a menudo, una ciudad o territorio puede ser mantenido o conquistado en definitiva sólo después de cambiar de manos repetidas veces.
4. En cada batalla, concentrar fuerzas absolutamente superiores (dos, tres, cuatro y en ocasiones hasta cinco o seis veces las fuerzas del enemigo), cercar totalmente las fuerzas enemigas y procurar aniquilarlas por completo, sin dejar que nadie se escape de la red.
En circunstancias especiales, usar el método de asestar golpes demoledores al enemigo, esto es, concentrar todas nuestras fuerzas para hacer un ataque frontal y un ataque sobre uno o ambos flancos del enemigo, con el propósito de aniquilar una parte de sus tropas y desbaratar la otra, de modo que nuestro ejército pueda trasladar rápidamente sus fuerzas para aplastar otras tropas enemigas.
Hacer lo posible par evitar las batallas de desgaste, en las que lo ganado no compensa lo perdido o sólo resulta equivalente. De este modo, aunque somos inferiores en el conjunto (hablando en términos numéricos), somos absolutamente superiores en cada caso y en cada batalla concreta, y esto nos asegura la victoria en las batallas. Con el tiempo, llegaremos a ser superiores en el conjunto y finalmente liquidaremos a todas las fuerzas enemigas.
5. No dar ninguna batalla sin preparación, ni dar ninguna batalla sin tener la seguridad de ganarla; hacer todos los esfuerzos para estar bien preparados para cada batalla, hacer todo lo posible para que la correlación existente entre las condiciones del enemigo y las nuestras nos asegure la victoria.
6. Poner en pleno juego nuestro estilo de lucha: valentía en el combate, espíritu de sacrificio, desprecio a la fatiga y tenacidad en los combates continuos (es decir, entablar combates sucesivos en un corto lapso y sin tomar repose).
7. Esforzarse por aniquilar al enemigo en la guerra de maniobras. Al mismo tiempo, dar importancia a la táctica de ataque a posiciones con el propósito de apoderarse de los puntos fortificados y ciudades en manos del enemigo.
8. Con respecto a la toma de las ciudades, apoderarse resueltamente de todos los puntos fortificados y ciudades débilmente defendidas por el enemigo. Apoderarse, en el momento conveniente y si las circunstancias lo permiten, de todos los puntos fortificados y ciudades que el enemigo defienda con medianas fuerzas. En cuanto a los puntos fortificados y ciudades poderosamente defendidos por el enemigo, tomarlos cuando las condiciones para ello hayan madurado.
9. Reforzar nuestro ejército con todas las armas y la mayor parte de los hombres capturados al enemigo. La fuente principal de los recursos humanos y materiales para nuestro ejército está en el frente.
10. Aprovechar bien el intervalo entre dos campañas para que nuestras tropas descansen, se adiestren y consoliden. Los períodos de descanso, adiestramiento y consolidación no deben, en general, ser muy prolongados para no dar, hasta donde sea posible, ningún respiro al enemigo.
Estos son los principales métodos que emplea el Ejército Popular de Liberación para derrotar a Chiang Kai-shek. Han sido forjados por el Ejército Popular de Liberación en largos años de lucha contra los enemigos nacionales y extranjeros, y corresponden completamente a nuestra situación actual. (...) Nuestra estrategia y táctica se basan en la guerra popular y ningún ejército antipopular puede utilizarlas.
OBJETIVO DE LA GUERRA
El objetivo de la guerra no es otro que conservar las fuerzas propias y destruir las enemigas (destruir las fuerzas enemigas significa desarmarlas o privarlas de su capacidad para resistir, y no significa aniquilarlas todas físicamente).
La defensa tiene como objetivo inmediato conservar las fuerzas propias, pero al mismo tiempo es un media de complementar el ataque o prepararse para pasar al ataque. La retirada pertenece a la categoría de la defensa y es una continuación de ésta, en tanto que la persecución es una continuación del ataque.
Hay que señalar que la destrucción de las fuerzas enemigas es el objetivo primario de la guerra y la conservación de las fuerzas propias, el secundario, porque sólo se puede conservar eficazmente las fuerzas propias destruyendo las enemigas en gran número.
Por lo tanto, el ataque, como media principal para destruir las fuerzas del enemigo, es lo primario, en tanto que la defensa, como media auxiliar para destruir las fuerzas enemigas y como uno de los medios para conservar las fuerzas propias, es lo secundario. Es cierto que en la práctica de la guerra, la defensa desempeña el papel principal en muchas ocasiones, mientras que en las demás lo desempeña el ataque, pero si la guerra se considera en su conjunto, el ataque sigue siendo lo primario.
SORPRESA
Sin preparación, la superioridad de fuerzas no es superioridad real ni puede haber tampoco iniciativa. Sabiendo esta verdad, una fuerza inferior pero bien preparada, a menudo puede derrotar a una fuerza enemiga superior mediante ataques por sorpresa.
GUERRA Y POLITICA
La guerra es la continuación de la política. En este sentido, la guerra es política, y es en sí misma una acción política. No ha habido jamás, desde los tiempos antiguos, ninguna guerra que no tuviese un carácter político. (...)
Pero la guerra tiene sus características peculiares, y en este sentido, no es igual a la política en general. La guerra es la continuación de la política por otros medios. Cuando la política llega a cierta etapa de su desarrollo, más allá de la cual no puede proseguir por los medios habituales, estalla la guerra para barrer el obstáculo del camino. (...) Cuando sea eliminado el obstáculo y conseguido nuestro objetivo político, terminará la guerra. Mientras no se elimine por completo el obstáculo, la guerra tendrá que continuar hasta que se logre totalmente el objetivo. (...) Se puede decir entonces que la política es guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra es política con derramamiento de sangre.
Todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El Poder nace del fusil.
LA VICTORIA
La victoria de ningún modo debe hacernos relajar la vigilancia. Quienquiera que relaje la vigilancia quedará desarmado políticamente y se verá reducido a una posición pasiva.
Luchar, fracasar, volver a luchar, fracasar de nuevo volver otra vez a luchar, y así hasta la victoria
Los mandos y combatientes de ningún modo deben relajar ni en lo más mínimo su voluntad de combate; toda idea que tienda a relajar la voluntad de combate o a subestimar al enemigo, es errónea.
Un jefe militar no puede pretender ganar la guerra traspasando los limites impuestos por las condiciones materiales, pero si puede y debe esforzarse para vencer dentro de tales límites. El escenario de acción para un jefe militar está construido sobre las condiciones materiales objetivas, pero en este escenario puede dirigir magnificas acciones de épica grandiosidad.

JOHAN KLEEBANK
LIC EN ADMINISTRACION DE DESATRES
SECCION “B” TURNO MAÑANA.

viernes, 26 de septiembre de 2008

RESUMEN DEL PETROLEO SUBVERSIVO

Petróleo Subversivo
Por Bernard Mommer*
La IV. República, como el régimen político previo a 1998 ha sido bautizado póstumamente, fue
desgarrada por dos movimientos subversivos, uno dentro de las fuerzas armadas y otro dentro de la industria petrolera nacional. La historia de la subversión militar es bien cono cida, pero no así la historia de la subversión dentro de la compañía petrolera nacional, Petróleos de Venezuela, S.A. (PDVSA). Después de la nacionalización de la industria petrolera en 1976, PDVSA se convirtió en algo así como un ‘Estado dentro del Estado’.

Las secuelas de la nacionalización
La nacionalización en Venezuela, en 1976, fue la resulta de una política sostenida de maximización del ingreso fiscal recaudado por las exportaciones petroleras. En los dos años previos a la nacionalización, por cada dólar de exportación petrolera, el gobierno recaudaba 80
céntimos en rentas, regalías e impuestos. En 1970 el gobierno hizo valer su derecho a exigir impuestos a las exportaciones a su sola discreción, dejando efectivamente a las compañías sin
más que con una ganancia regulada. Las compañías extranjeras estaban perdiendo el control
sobre sus negocios. Ya no podían maximizar sus propias ganancias, porque el gobierno iba a
recaudar los ingresos adicionales por la vía de los impuestos a las exporta ciones (por el mecanismo de los valores fiscales de exportación). Así, apenas resistieron cuando el Presidente
Carlos Andrés Pérez nacionalizó la industria el 10 de enero de 1976. Sin embargo, sólo unos pocos años después de que Pérez dejó su cargo, su plan de crear una ‘Gran Venezuela’ y desarrollar el país, de la noche a la mañana, por un programa de industrialización forzada, había
fallado estrepitosamente. Con la nacionalización cambió el propietario de la industria petrolera, pero no su tren ejecutivo venezolano. Previo a la nacionalización, existían tres grandes concesionarias extranjeras operando en Venezuela: Exxon, Shell y Mobil. A lo largo de los años, en parte respondiendo a presiones políticas, las compañías extranjeras habían seleccionado a vene zolanos para ocupar las más altas posiciones ejecutivas. Estos ejecutivos aceptaron la na cionalización en 1976 sólo porque no tenían otra opción. Una vez que estuvieron encargados de PDVSA, su primer objetivo fue desplazar el Ministerio de Energía y Minas (MEM), el tradicional asiento institucional del Estado terrateniente PDVSA socavó así las bases de la nacionalización y allanó el terreno para el retorno de los inversionistas privados. En 1989, cuando Pérez asumió nuevamente la Presidencia e implementó el ‘Gran Viraje’ que incluyó la Apertura al capital extranjero, una alianza emergió entre la compañía petrolera nacional, por un lado, y las compañías petroleras extranjeras, junto a los países consumidores,
Cuando las compañías extranjeras controlaban la producción petrolera y fijaban los precios, el Estado vigilaba, de manera natural, sus operaciones. Después de la nacionalización, esta vigilancia pareció innecesaria. Peor aún, en respuesta al explosivo crecimiento de los precios
petroleros y, por lo tanto, de los ingresos fiscales en 1973/74, el Congreso recién electo aprobó
una Ley Habilitante que dio al Presidente Pérez completa libertad para gastar el dinero a su discreción, de acuerdo con su visión de la ‘Gran Venezuela’. En otras pala bras, el Congreso
rehuyó a su más básica y esencial tarea: el control de las finanzas públicas.
Durante los años posteriores a la nacionalización, el gobierno – o más precisamente, el Presidente – parecía tener todas las cartas del triunfo en sus manos. El ingreso fiscal petrolero
aumentó de 1.4 miles de millones de dólares en 1970 (alrededor del 10 por ciento del PIB), a 9
miles de millones en 1974 (un impresionante 40 por ciento del PIB). Tal entrada, con relación a
la estructura productiva nacional, fue más allá de la capacidad de absorción de la economía. Peor aún, por la prisa de construir su ‘Gran Venezuela’, el gobierno de Pérez contrató créditos
internacionales gastando así, de hecho, ingresos petroleros futuros, además de los altos ingresos
petroleros corrientes. Pero, en realidad, con la salida de las empresas extranjeras, la capacidad de absorción de capital de la economía nacional decayó.

La política de internacionalización de PDVSA y los precios de transferencia
La primera repuesta de PDVSA a la implementación de un control de cambio en 1983, fue la
política de internacionalización (Boué, 1997). En un infructuoso esfuerzo de última hora por
contener la crisis de la deuda externa y financiera, el gobierno recurrió a los fondos de reserva de la compañía, de aproximadamente US$ 5.5 mil millones, que ésta había podido acumular durante los años de precios altos con miras a inversiones futuras. Al mismo tiempo, sin embargo, los altos precios del petróleo habían llevado a una caída de la demanda y a unas cuotas de la OPEP cada vez más restrictivas, que dejaron a la compañía sin oportunidades de nuevas inversiones en Venezuela. Para impedir que el gobierno volviera a apropiarse de sus activos líquidos en el futuro, PDVSA decidió no acumular nunca más tales activos.

Las cuotas OPEP y PDVSA
A principios de 1980, después de que la demanda empezó a decaer, la OPEP creó un sistema de
cuotas en un intento de mantener los precios altos. PDVSA y los gobernantes venezolanos en
apuros financieros, empezaron a buscar vías para minimizar el impacto de esas cuotas. Así, en
1983, Venezuela empezó a medir la producción, sujeta a las cuotas OPEP, en las puertas de las
refinerías y en los puertos de exportación, y no más en los campos de producción (como es usual en cualquier parte del mundo para el cobro de regalías). De modo que la cuota, aunque sea por una sola vez, se ‘incrementó’ por unos cuantos millones de barriles que se encontraban en las tuberías y en los tanques de almacenamiento. Simultáneamente, PDVSA prometió al MEM que instalaría medidores modernos automáticos en los campos. Esto nunca ocurrió, a pesar de las repetidas y formales protestas del Ministerio durante los siguientes quince años.
Consecuentemente, el efecto más duradero fue que el MEM perdió, de hecho, su capacidad para monitorear y controlar directamente los niveles de producción de petróleo crudo y gas natural, dando a PDVSA un margen de maniobra significativo para minimizar sus pagos de regalías. Después de 1989, con el inicio de la Apertura, PDVSA entró en cuatro asociaciones con compañías extranjeras en la Faja del Orinoco, para el mejoramiento de crudos extra-pesados convirtiéndolos en crudos sintéticos (syncrude). PDVSA planificaba incrementar la producción de syncrude a 1.2 millones de b/d (requiriendo alrededor de 1.5 millones b/d de crudos extrapesados) para el año 2010. Como la Orimulsión, el crudo sintético está sujeto a bajos niveles de imposición (uno por ciento de regalías y 34 por ciento de impuesto sobre la renta). Si este petróleo fuera incluido en la cuota OPEP correspondiente a Venezuela, desplazaría de las exportaciones de PDVSA a un volumen proporcional de crudos convencionales que sí están sujetos a impuestos mucho mayores. Calculado sobre la base de los precios de la primera mitad del año 2001, la pérdida en ingresos para el gobierno sería de tanto como 10 dólares por barril.
El gobierno de Chávez tuvo que enfrentar esta situación. El compromiso práctico ha sido incluir el crudo sintético en la cuota OPEP, pero no la Orimulsión. No obstante, los recientes
recortes de la producción (2001) están causando muy sustanciales y desproporcio nadas pérdidas de ingresos fiscales. La alternativa a las cuotas, sin embargo, serían precios mucho más bajos, los que tendrían un impacto aún peor. Abandonar la OPEP no es una opción que el gobierno de Chávez esté dispuesto a considerar.

La Apertura en el contexto de la política neo-liberal posterior a 1989
En diciembre de 1988 Pérez fue electo Presidente por segunda vez, pero se encontró con una
situación totalmente diferente a la de veinticinco años atrás. A pesar de que los precios petroleros colapsaron en 1986, el gobierno precedente, de Jaime Lusinchi, mantuvo el ya acostumbrado alto nivel de gasto público. Así, cuando Pérez asumió la Presidencia en febrero de 1989, tuvo que enfrentarse al hecho de que el Banco Central se había quedado sin reservas de divisas. Pérez aceptó inmediatamente un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y con el Banco Mundial, que incluía un aumento en los precios de la gasolina en el mercado doméstico. Pérez entonces anunció un ‘Gran Viraje’ que le cayó de sorpresa al pueblo venezolano, al que nadie le había dicho, de entrada, que la economía nacional estaba en crisis. En efecto, el aumento en los precios de la gasolina, reflejado en el encarecimiento de los pasajes de transporte, desencadenó el Caracazo de la semana del 27 de febre ro de 1989.

El fin de la IV. República
En las elecciones generales de 1998, los dos movimientos subversivos – uno conducido por
ejecutivos de PDVSA y el otro por militares – llegaron a confrontarse (Arrioja, 1998; véase
también el capítulo de Hellinger en este volumen). PDVSA se había fortalecido lo suficiente
como para asumir ya públicamente un rol político preponderante y sus dirigentes estaban
convencidos de que había llegado el momento para implementar su agenda liberal. El
liberalismo, en el contexto de las políticas petroleras internacionales, debe entenderse en su
concepción revolucionaria originaria, basada en el reemplazo de las manos visibles del terrateniente por las manos invisibles del mercado. Como sus antepasados, los liberales en la
actualidad quisieran debilitar el poder de los ‘terratenientes’ (es decir, de los Estados Nacionales Soberanos) de restringir el acceso del capital (es decir, las compañías petroleras internacionales).
Es este poder de restringir el acceso al yacimiento lo que constituye la base del terrateniente,
privado o público, para poder recaudar una renta. El objetivo para los libe rales es ‘la tierra para
quien la trabaja’ o, para ser más preciso, ‘los minerales para los mine ros’. Ellos desean que los
recursos naturales sean considerados no sólo como un don libre de la naturaleza, sino un don libre de la naturaleza a las compañías productoras y a los consumidores. ‘Libremente’ se refiere así a la eliminación de la obligación de pagar renta. Es entonces cuando, echando a perder todo, surgió Chávez como un candidato popular.
Los pequeños grupos políticos que se habían opuesto a la política petrolera liberal de PDVSA
apoyaron a Chávez, aunque éste no tenía una agenda petrolera específica más allá de un compromiso impreciso de seguir una política nacionalista. Él y sus seguidores más cercanos no
estaban aún al tanto del petróleo subversivo, pero una cosa era cierta: su victoria, como mínimo, frenaría la implementación de la agenda liberal. Y no había nada que pudieran hacer al respecto los dirigentes de PDVSA y los partidos políticos tradiciona les. Desesperados, AD y COPEI formaron en un último momento un frente común electo ral, pero todo fue en vano. Durante la campaña electoral Chávez subió en los sondeos de opinión tan inexorablemente como los precios mundiales del petróleo bajaban. PDVSA había estado presumiendo públicamente de que nunca más cortaría ni un sólo barril de producción. Ya no se trataba de si el crudo extra-pesado estaba, o no, sujeto a las cuotas OPEP, sino de poner fin al sistema de cuotas per se. Pero incluso la formidable maquinaria de re laciones públicas de PDVSA – sosteniendo que lo s bajos precios asegurarían más mercado para Venezuela con un balance general positivo – no pudo convencer al país de que la caída de los precios era buena noticia, a pesar de intentarlo tanto como pudo.




La V. República
Hugo Chávez asumió la Presidencia en febrero de 1999 en medio del peor colapso de los precios en los mercados petroleros mundiales en cincuenta años. La situación, sin embargo, pronto cambió radical y favorablemente; y no hay dudas sobre el rol crucial que jugó el gobierno de Chávez en esta recuperación. El último gobierno del ancien régime había llegado cerca de abandonar la OPEP. La política de PDVSA, anunciada públicamente, de maximizar volúmenes, desatendiendo las cuotas de la OPEP y sus objetivos de precios, fue la ma yor causa individual de la crisis de los precios petroleros de 1998. Incluso el gobierno de Caldera que había mostrado poca resistencia a las iniciativas de PDVSA, tuvo que echar atrás esta política y en sus últimos meses acordó nuevas cuotas con la OPEP; pero en casa, un MEM débil, fue incapaz de imponerlas a PDVSA. Si no fuera por la victoria de Chávez, PDVSA se hubiera transformado ya, en poco más que una agencia de licitación y la privatización de sus filiales hubiera sido el resultado final inevitable.
El Presidente Chávez y su Ministro de Energía, Alí Rodríguez Araque, revirtieron la política de rechazo de las cuotas OPEP y empezaron a defender los precios. Junto a México y Arabia Saudita, Venezuela promovió exitosamente un nuevo entendimiento sobre las cuotas entre los miembros de la OPEP y otros países exportadores. Venezuela también promovió y organizó durante septiembre del 2000 la Segunda Cumbre de Jefes de Estados de la OPEP. Los precios se recuperaron. Los ingresos brutos por exportaciones de hidrocarburos asce ndieron a 29.3 miles de millones de dólares en el 2000. Sin embargo, los precios eran tan sólo un aspecto de los problemas que en materia petrolera estaba confrontando Chávez

Recuperando el control sobre los recursos naturales nacionales
Tan pronto como Rodríguez Araque asumió el Ministerio en 1999, empezó a implementar una
política dirigida a reafirmar el control sobre los recursos naturales y sobre la política fiscal. Rodríguez Araque se había opuesto a las decisiones de los gobiernos anteriores de dejar la negociación de los contratos aguas arriba a PDVSA. En el centro de la problemática de los El gobierno venezolano, como hemos visto, estuvo lu chando hasta para medir y controlar aunque fuese los volúmenes y precios. Con un éxito parcial, el MEM, bajo la dirección de Rodríguez Araque, empezó a monitorear los volúmenes producidos en algunos campos y a rechazar los precios de transferencia, cargados por PDVSA a sus filiales extranjeras, como la base para el cálculo del pago de regalías. PDVS A fue así obligada a pagar regalías con base en los precios del mercado internacional. No obstante, el Ministerio de Finanzas continuó aceptando los precios de transferencia en el cálculo de lo que la compañía tenía que pagar en impuestos sobre la renta.
Con Rodríguez Araque, el MEM también rediseñó los términos de los contratos para el gas natural, que estaban en preparación cuando el nuevo gobierno asumió el mando. Una nueva Ley del Gas Natural, promulgada en 1999, estableció una tasa mínima de regalía del 20 por ciento; en la práctica, por vía de la subasta, se llegó incluso a una tasa tan alta como del 32 por ciento. Al mismo tiempo, este sector se abrió por completo a los inversionistas privados. Una nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos, promulgada en el 2001 – redactada por Álvaro Silva Calderón, quien sucedió a Rodríguez Araque como Ministro (Ro dríguez Araque pasó a la Secretaría General de la OPEP) – estableció una tasa mínima de regalía de un 30 por ciento (con alguna flexibilidad a la baja, hasta el 20 por ciento para crudos convencionales y hasta un sexto en el caso de crudos extra-pesados). Al mismo tiempo, la ley bajó la tasa del impuesto sobre la renta aplicada a crudos convencionales, del 59 por ciento al 50 por ciento; para los crudos extrapesados se mantuvo la tasa de 32 por ciento. En total, hubo un incremento en los niveles impositivos basado en el incremento de la tasa de regalía. La ley también reserva al Estado la mayoría accionaria en cualquier asociación para la exploración y producc ión de hidrocarburos líquidos.

Controlando a PDVSA
El MEM, a cargo de Rodríguez Araque y Silva Calderón, esperaba obligar a PDVSA a gastar menos y a pagar más impuestos. Esta meta no sería fácil de alcanzar. A finales del 2001 el Ministerio se mantenía en manos de funcionarios pertenecientes a dos pequeños partidos, Patria Para Todos (PPT) y Movimiento Electoral del Pueblo (MEP). De por sí débiles, se debilitaron aún más cuando ambos partidos perdieron su pequeña representación en la Asamblea Nacional en las elecciones generales del 2000. Por lo tanto, el Ministerio ca recía de apoyo político en la Legislativa, entre tanto PDVSA continuaba haciendo su la bor de cabildeo con el MVR de Chávez. En noviembre del 2000, por ejemplo, PDVSA convenció a la Comisión de Energía y Minas de la Asamblea Nacional de declarar públicamente su intención de promover una legislación a favor de bajas tasas de regalías.
Esta última posición prevaleció a nivel gubernamental, pero no estaba claro si ésta se defendería en la Asamblea Nacional (otrora Congreso Nacional). El Presidente de PDVSA, el General Guaicaipuro Lameda, criticó públicamente la nueva Ley Orgánica de Hidrocarburos precisamente por el aumento de las regalías. En el año 2000, los costos y gastos de la compañía aumentaron en un sorprendente 44.6 por ciento, como declaró oficialmente PDVSA. Esto se explica principalmente por los Contratos de Servicios Operativos, suscritos con las compañías privadas en los años de la Apertura, diseñados tan flexibles como para permitirle a la compañía producir petróleo a muy alto costo (y con bajos impuestos). Los costos de PDVSA ya han pasado la marca de 10 dólares por barril.
PDVSA también siguió con su vieja política: siempre que las cuotas OPEP limitan las posibilidades de inversión en la producción de petróleo en Venezuela, aumenta sus gastos en el
extranjero. PDVSA continua su expansión en el ne gocio de la refinería y de las ventas al por menor, pero ahora no sólo en los EE.UU. y Europa, sino también en toda América Latina. PDVSA dio la espalda a la nacionalización tempranamente, en 1983, con su política de ‘internacionalización’. Para 1989, de hecho, ésta ya no pretendía más de ser una compañía petrolera nacional, sino una corporación energética global. En efecto, la esencia de este mensaje era que con la globalización los recursos naturales, como tales siempre nacionales, ya carecían de toda importancia.


JOHAN KLEEBANK. ADMINISTRACION DE DESASTRES B.